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Qué es la Fase Terminal de un Cáncer?

Por Rafael Orihuela

Un enfermo de cáncer entra en fase terminal cuando han fracasado todos los intentos por lograr su curación o prolongar su vida en un tiempo razonable.
Después del diagnóstico inicial y dependiendo del órgano afectado, de la variedad histológica del tumor, de su grado de extensión local o la distancia, de su potencial sensibilidad a radioterapia y/o quimioterapia y de la posibilidad quirúrgica de su extirpación total o parcial, vamos a encontrarnos con un sin fin de posibilidades que habrán de agotarse antes de considerar que ese paciente está por ingresar a una  fase terminal.
Por lo general, la primera etapa del tratamiento contra esta enfermedad, que hemos diagnosticado después de una biopsia y estudio histológico acompañado de los llamados "marcadores tumorales" con estudios de "inmuno histoquímica, es eminentemente quirúrgica y la amplitud o profundidad de esa intervención va a depender,  fundamentalmente, de la extensión geográfica de la lesión y del hallazgo, en el acto quirúrgico, de otros órganos o tejidos vecinos invadidos ya por el tumor,  sobre todo los ganglios linfáticos u otros posibles vehículos de diseminación como los vasos sanguíneos o la médula ósea que es un sistema único de producción de sangre contenido en todos los huesos del organismo humano.
Una vez que se completa esa primera fase del diagnóstico y se establece un estudio de probabilidades para un plan de acción, será considerado un protocolo de tratamiento que debe comenzar por el "Estadiaje del tumor" para saber con exactitud en que fase de su evolución nos encontramos, cuáles son las expectativas reales de vida y en qué plazo se dan.
Para esa cuantificación suele apelarse a las estadísticas, amparadas en series de estudios de múltiples países los cuales comienzan por ubicar al paciente dentro de una posibilidad real de solución a su problema  de salud.
El programa de trabajo, que se inicia a partir de la cirugía, se basa en la experiencia acumulada por muchos años de actividad y experimentación, sobre todo en aquellos hospitales especializados en la materia como es el caso del MD Anderson Texas Cáncer Center de Houston, EEUU, por citar uno solo. Esos protocolos incluyen diversas modalidades para la ejecución de un programa terapéutico que va a depender de que se aplique en la propia sede del “Hospital Madre", en otro hospital pero bajo la supervisión directa de ese “Hospital Madre" o, con la responsabilidad directa del hospital alternativo escogido para tales fines.
Está demás decir que los resultados son variables y que, ante el riesgo de un fracaso, es preferible recurrir a los centros de más experiencia donde se trabaja a diario con muchos casos parecidos o similares.
Dependiendo del tipo de tumor, suelen aplicarse diversos ciclos de "quimioterapia", entre 4 y 10, pero pueden ser  más. Se aplican con una serie de drogas, por lo general muy tóxicas, capaces de eliminar las células malignas pero también unas cuantas del tejido sano del organismo. Esa toxicidad se presenta sobre todo en corazón, riñón, cerebro o médula ósea y puede obligar a la suspensión o postergación de uno o más ciclos de tratamiento cuando amenazan con poner en riesgo la vida del enfermo.
La radioterapia es más tolerable pero igualmente tóxica aunque la mayoría de sus efectos son de tipo local como irritación o quemaduras de menor grado y si, un efecto indeseable sobre la médula ósea que origina cuadros de anemia severa e incluso la suspensión temporal de la función medular, lo que puede evolucionar a una "Aplasia" donde se hace imposible la elaboración de los componentes celulares de la sangre, sobre todo los glóbulos blancos que nos defienden de las infecciones y las plaquetas, sin las cuales podemos morir por una hemorragia incontenible.
Más allá  de las clásicas sesiones de Radio y Quimioterapia existen otras alternativas exitosas que han sido probadas en varios tipos de cáncer, las cuales van desde las vacunas "terapéuticas" hasta el ensayo con diversos de los llamados "anticuerpos monoclonales", "nanomisiles" que pueden ir directamente contra las células malignas y destruirlas.
El Hospital MD Anderson es vanguardia en la experimentación con vacuna contra el "Melanoma maligno metastásico" y dentro de pocos meses estará en las páginas científicas mundiales un venezolano que investiga en los Estados Unidos de América con una vacuna anticáncer pluripotencial, tanto preventiva como curativa. El Dr. Guevara fue nuestro alumno en el Instituto de Medicina Tropical de la UCV y después de formarse en el Instituto de Medicina Tropical de Londres, derivó a la investigación del cáncer en los Estados Unidos: Junto al Dr. Jose Esparza, antes investigador del Instituto Venezolano de  Investigaciones Científicas (IVIC), quien trabaja en la vacuna contra el SIDA, son orgullo de la Medicina venezolana para el mundo.
Como hemos señalado, una vez que se ha agotado todas sus posibilidades terapéuticas, un enfermo de cáncer entra en la llamada "Fase terminal", cuya duración va a depender del diagnóstico inicial, de la sobrevida promedio en series estudiadas previamente y de los resultados que se hayan alcanzado con la quimioterapia, la radioterapia o algún "inmuno protocolo" experimental.
Los pacientes con un tumor pancreático primario o metastásico suelen vivir pocos meses después del diagnóstico, a pesar de todos los esfuerzos que se hagan como fue el caso del famoso Steve Jobs, quien incluso recibió un trasplante de hígado para tratar de controlar las metástasis que ya habían aparecido.
Los tumores primarios "secretores de mucina" con asiento en pulmón, estómago y ovario tienen alta curabilidad cuando son detectados en su fase muy localizada "in situ" lo que es más bien inusual y poco frecuente. El pronóstico en un tumor de mama es bueno cuando se  detecta en fases muy tempranas pero puede ser indetenible cuando se alcanza un diagnóstico tardío y ya se ha diseminado a otros territorios del organismo. Los tumores malignos del cerebro suelen ser traicioneros y detectados tardíamente, pero algunos muy sensibles a radioterapia con buenos resultados. El panorama en las leucemias y linfomas ha mejorado progresivamente durante los últimos 20 años y lo que antes era una utopía, hoy en día es perfectamente controlable y curable en una buena proporción.
La dinámica de la investigación global apunta hacia una mejoría, sostenida en el tiempo, en cuanto al pronóstico del cáncer y es muy probable que en los próximos 20 años la mayoría de ellos sean curables. Y los que no, pasen a engrosar las estadísticas de las “enfermedades  crónicas”, que afectan la salud pero no matan y se puede convivir con ellas.
En cuanto a los denominados "Sarcomas retroperitoneales", el problema sigue siendo su elevada  resistencia a los tratamientos de quimioterapia y radioterapia y la tendencia a propagarse, lenta pero inexorablemente por el piso pelviano lo que obliga a cirugías periódicas hasta que se instala lo que se conoce como "Pelvis congelada" que no es más que la extensión del tumor a órganos vitales como el Colon, Riñones, Vejiga, Próstata. Huesos de la pelvis y posteriormente a Hígado y grandes vasos locales como Vena Porta, Vena Cava inferior y también a las Glándulas suprarenales.
La sobrevida en estos tumores se ha establecido entre uno y tres años y depende de la extensión encontrada cuando se hizo el primer diagnóstico. Los que viven muy poco es porque ya presentaban invasión a Hígado y Médula ósea cuando se descubrió el tumor. En la actualidad se adelantan más de 20 protocolos experimentales contra sarcomas a nivel mundial, con resultados poco alentadores hasta ahora. Amanecerá y veremos

Rafael Orihuela. Política Tropical

 @raforih

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